El reto parecía duro.
Volver a ese lugar donde sólo habia recuerdos de buenas noches.
Intentó esquivarlo, retrasando al máximo el momento del volver allí. Pero no tuvo otra opción que enfrentarse a ello.
Dormir en unas sábanas con su olor, y atizar una chimenea que no prendía, tal vez por estar inundada de recuerdos.
Se metió en la cama, empapada, y con la lluvia de fondo se durmió.
Se despertó con el sol tras la ventana y con la sensación de ser algo idiota. No había sido para tanto.
Cogió la mochila y partió a la montaña. Le esperaba un día de felicidad y sin recuerdos.
Los miedos están en tu cabeza, y es decisión tuya que sigan ahí.