En el salón, medio a oscuras, se encontraba la niña leyendo, acurrucada en en sillón con la manta por encima para esquivar el frío. Fuera el día era negro. El tintineo de la lluvia al caer acompañó durante todo el día.
La gustaba aquella estampa. Sólo faltaba la chimenea para sentirse como en casa.
Prosiguió su lectura. Aquella a la que se aferraba para poder evadirse de lo que en aquellos días pasaba.
Pero paradójicamente. El cuento contaba su propia historia.
martes, 30 de octubre de 2012
Lluvia de fondo
martes, 23 de octubre de 2012
Vienen las dudas. Echa el pestillo.
¿Cuántas veces puedes pensar si es verdad? ¿Cuántas puedes intentar convencerte de ello? Hay momentos en que la locura te corrompe y no te deja pensar. "Que nadie se tenga que ver en algo así" decían.
Pues aquí estamos.
domingo, 14 de octubre de 2012
fuego
Y sin saber muy bien por qué se encontró un domingo frente a la chimenea.
Esa que dejó de encenderse hace mucho tiempo y que quizá sólo vuelva a ver la luz cuando decida escaparse de nuevo.
Sentada frente a ella, piensa.
Puede que quiera que el calor la llene los huecos que faltan.
O que desaparezcan las cosas que estorban.
Se dedica a mirar las llamas , como si en ellas encontrara la respuesta.
De pronto, se inclina. Y empieza a arrojar palos a la chimenea, uno por cada sueño roto.
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