No sabía donde iba, sólo que no podía parar.
Necesitaba alejarse de todo lo que la rodeaba. Desconectar.
La soprendieron unas gotas que caían poco a poco. Ahora si que no había motivos por los que no dejarse llevar.
Y lloró. Lloró sola. Necesitaba un abrazo más que nuca. Pero ese abrazo no llegó.
Piensa que existen personas transparentes que alomejor necesitan que les ayudes a recobrar el color que tenían.

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